marzo, rituales en odd catrina

Ya te preparaste, ya apilaste y seleccionaste y de seguro ya acomodaste los objetos que decidiste conservar. Una vez que terminas tu espacio se encuentra limpio y perfectamente acomodado. Pero, ¿cómo mantenerlo así y no volver a caer en el desorden?

1. Reconoce el desorden temporal del permanente

Aunque es el ideal, está claro que no todos los días tenemos tiempo para poner todo lo que usamos en la jornada en su respectivo lugar. Sobretodo si compartimos casa o cuarto, los objetos de la otra persona se unen a los nuestros. Esto es llamado el desorden temporal. Es decir, que sólo requiere de una media hora para volver a dejar el área impecable y no debería desmotivarte o frustrarte.

Para evitar que el desorden temporal se vuelva permanente no dejes que pase más de un día sin que acomodes las cosas. Se sistemática con este proceso. De otra manera, más rápido de lo que te imaginas te encontrarás de nuevo en la rutina de acumular y regar tus objetos por doquier.

Acostúmbrate a sacar las cosas de la maleta a más tardar al día siguiente de regresar de un viaje; a guardar la ropa doblada en los cajones a la primera oportunidad.

Como todo hábito, el orden se aprende a base de constancia.

2. Llena tus espacios de felicidad

Siempre tendremos mayores atenciones y cuidados hacia algo -o alguien- que queremos o nos llena de alegría. Lo mismo sucede con un espacio u objetos. Mientras nos rodeemos de pequeños detalles que nos traigan buenos recuerdos o nos atraigan por su estética tendremos las atenciones de mantenerlos limpios, en buen estado y en constante uso. Por ello hacemos tanto énfasis en acostumbrarte a conservar -y luego a adquirir objetos que te generen felicidad. Una felicidad que despierte tu interés, tus recuerdos o te inspire.

3.  Reflexiona antes de comprar

Ya tu casa está libre de objetos que no deseas. Para evitar a caer en el círculo vicioso de nuevo, piensa bien si el objeto que estás por comprar vale realmente la pena, si te gusta o te es útil. Imagínalo en el juzgado de la limpieza, en un año o dos, ¿lo estarías desechando?.

La limpieza es personal

Aunque vivas en familia o en pareja, la limpieza que hagas sólo debe ser con los objetos que te pertenecen. Aunque te provoque estrés ver desorden ajeno, no te corresponde limpiar o deshacerte de los objetos de alguien más. Mejor intenta contagiar la emoción de limpiar con quienes te rodean. Mantén tus objetos acomodados y tu área limpia.

Consigue este libro aquí

Llevábamos tiempo deseando hacer una colección de artículos sobre el orden personal. Pero el empujón final para escribirlos lo recibimos de Marie Kondo. Este libro en particular es una clase magistral sobre el arte de ordenar. La acompañan ilustraciones bellísimas sobre cómo doblar y acomodar correctamente cada prenda, lo cual realmente nos puede hacer salvar espacio en nuestros clósets, así como otros truquitos para tener en mayor orden nuestras cosas.  Su método KonMari nos pareció lógico y fácil de aplicar. 

Si quieres animarte a hacer esta limpieza, puedes apoyarte también de su app en la cual compartes el proceso de limpieza. Fotos del antes y el después que siempre resulta motivante y entretenido de observar. 

¡Esperamos que esta colección te ayudara a mejorar tu espacio! Compártenos tus fotos del proceso o déjanos tus comentarios en la sección de abajo de este artículo. 

Parte 1: ¿por dónde empezar?

Parte 2: apila, selecciona y desecha

Parte 3: ordena

Comentarios