Ya sea la pérdida de fe, el otro como el enemigo a vencer, lo que viene de fuera, o simplemente lo desconocido, las tramas de las cintas de horror han servido como metáforas de males sociales que buscan expiarse a través de la pantalla grande. Quizá sobrevivir a ello sea la única forma en la que el espectador puede hacer frente a su vida.

Sin embargo, las fórmulas han convertido al género del horror en un continuo de estereotipos que poco sorprenden al espectador y cuya conexión con él se ha quedado en la mera forma sin que lo haga encontrar la manera de hacer tangibles sus propios miedos. A contracorriente, la realizadora francesa Julia Ducournau establece en su ópera prima un análisis profundo de la transición entre la adolescencia y la vida adulta de una joven que se encuentra en la búsqueda de su propia identidad. Voraz (Grave, 2016) se convierte en un bastión que defiende el horror como catalizador de las emociones humanas.

Justine (en una clara referencia a aquella joven virtuosa que el Marqués de Sade atormentara en su novela homónima), trata de hacer lo correcto, o por lo menos lo que de ella se espera. Sin embargo, cual pecado original, a través de la ruptura de su régimen vegetariano algo disruptivo nace en ella, y entonces comienza a dar rienda suelta a impulsos que desea controlar a toda costa, confrontándola con su hermana quien al parecer ha aprendido mucho más de la vida en los años fuera de casa que dentro de ella.

Al igual que Ducournau, existen otras directoras que han desarrollado temáticas profundas que apelan a cuestionar el modo en que la sociedad se establece y  que se arriesgan a plasmar, a través de la visceralidad y lo mórbido, festines visuales donde pulula la sangre y el miedo en cada cuadro.

Aquí cinco ejemplos que vale la pena dedicarles tiempo:

La médula del horror. Un análisis de cinco visiones femeninas contemporáneas del cine de horror como crítica social.Psicópata americano (American Psycho, 2000), antes de que el término metrosexual cobrara trascendencia Bret Easton Ellis describía en su novela homónima a uno de ellos. Un misógino yupi neoyorkino que visitaba restaurantes de lujos en compañía de modelos consumiendo todo tipo de estupefacientes, mientras que su vida privada disfrutaba de la tortura y el asesinato. Mary Harron logró que Christian Bale llenara los zapatos de este hombre atrapado en una sociedad consumista y banal.

The Babadook La médula del horror. Un análisis de cinco visiones femeninas contemporáneas del cine de horror como crítica social.(2014): El rol de la maternidad es puesto bajo la lupa en esta cinta australiana en la que una madre soltera debe enfrentar la violenta muerte de su esposo y el miedo de su hijo hacia un monstruo que se esconde en las sombras de su habitación. Jennifer Kent demuestra que además de una bendición, la maternidad también puede ser un infierno y para ello externaliza los peores miedos de una mujer a través del comportamiento de su hijo y lo sobrenatural.

A Girl Walks Home Alone at NightLa médula del horror. Un análisis de cinco visiones femeninas contemporáneas del cine de horror como crítica social. (2014): Ana Lily Amirpour, en su ópera prima, presenta una distinta visión de Irán al crear una ciudad ficticia donde la muerte y la soledad están a la vuelta de la esquina y por si fuera poco un vampiro ha comenzado a rondar cerca de sus habitantes. Más que una crítica social, Amirpour defiende una postura artística en la que combina distintos recursos cinematográficos. Explora, de manera metafórica, la forma en la que muchas veces el ser humano se ha quedado estancado “para toda la vida” en aquello que puede serle lo más nocivo posible.

Dulces sueños mamáLa médula del horror. Un análisis de cinco visiones femeninas contemporáneas del cine de horror como crítica social. (Ich seh ich seh, 2014): En la soledad de una casa de campo dos niños esperan el regreso de su madre quien se ha sometido a una cirugía plástica, sin embargo, esta mujer dista mucho de ser quien recordaban. Los realizadores austriacos Severin Fiala y Veronika Franz presentan un relato que cuestiona que tanto convergen las relaciones filiales para generar una identidad. Los personajes infantiles de la historia enfrentan la peor pesadilla posible encarnada en una mujer a la que harán confesar lo que ha hecho con su madre.

The invitationLa médula del horror. Un análisis de cinco visiones femeninas contemporáneas del cine de horror como crítica social. (2015):La realizadora Karyn Kusama voltea hacia el microcosmos familiar para trazar una radiografía de las relaciones humanas y de cómo el hombre es el lobo del hombre. La premisa, sencilla, nos lleva a seguir los pasos de un hombre que ha sido invitado a una velada con su ex esposa y su nuevo marido, pero conforme la noche avanza comienza a darse cuenta que las intenciones de la pareja para con sus invitados no son del todo sanas.

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