2010. La entrega 82 del Oscar. El año del regreso del “Rey Midas”, James Cameron, luego de que su cinta Avatar (2009) se convirtiera en una de las más taquilleras del mundo, favorito en las encuestas. Entre los nominados, Kathryn Bigelow, esperaba en su primera participación hacer historia y convertirse en la primera mujer en ganar como mejor director. Misión casi imposible pues enfrente tenía a su exesposo, James Cameron, con todas las probabilidades a su favor.

Kathryn sabía que no era favorita. Su cinta había sido catalogada como una oda que alentaba la guerra. Su personaje principal, un experto en desactivar bombas, prefería estar inserto en los conflictos bélicos que afrontar su matrimonio. Zona de miedo (The Hurt Locker, 2008) había sido reconocida por diversos críticos, pero no parecía suficiente.

Acostumbrada a las críticas, por su forma de centrarse en las yagas que componían la radiografía de su país, desde su primera cinta fue implacable. The loveless (1982) mostró un país dividido en subculturas. Willem Dafoe, enfundado en cuero como líder de una banda de motociclistas, que en su paso a Daytona deciden parar en un pueblo creando caos. La brecha entre la intolerancia y la incomprensión como marco para la tragedia.

Fue el inicio de una carrera en la que la realizadora parecía retarse entre distintos géneros. Saltó del horror en Near Dark (1987) a la acción vertiginosa de Punto de quiebra (Point Break, 1991) cinta con la que logró el equilibro entre el cine de autor y la taquilla.

En ese proceso Bigelow y Cameron se comprometieron en un matrimonio que solo duró dos años. De este nació Días Extraños (Strange Days, 1995), una visión distópica del abuso y la confianza desmedida en la tecnología. Punto final de su corto romance con la taquilla. A partir de ahí su camino pareció apagarse, ya nada fue suficiente.

Por eso la sorpresa de Zona de Miedo que presentó a una realizadora madura en un relato crudo, violento, con una puesta en cámara efectiva, llena de tensión y al pie de la acción.

Aquel 2010 Kathryn Bigelow se convirtió en la primera mujer en ganar un Oscar como Mejor Director. Tal fue su éxito que la revista Time la colocó como uno de los personajes más influyentes de ese año. En el 2013 estuvo a punto de repetir el logro, pero, La noche más obscura (Zero Dark Thirty, 2012) no ganaría. Después, nada.

2017. Hoy el nombre de Kathryn Bigelow suena nuevamente. El Festival de Tribeca proyectará The Protectors (2016), corto sobre los guardias del Parque Nacional de Garamba y el cuidado de los elefantes. Al margen de esto su nueva película parece ser un recordatorio del ambiente actual de Estados Unidos al retratar la desobediencia civil de un país ante la autoridad, esto en una protesta en el Detroit de 1967.

Es muy pronto para hacer pronósticos, pero es un gusto saber que Kathryn Bigelow no quita el dedo del renglón. Su vocación como realizadora ha generado en ella un compromiso social, el de mostrar a su país sin restricciones, aunque duelan los temas, aunque la tachen de disruptiva. Hoy su nombre regresa a la escena y podríamos apostar que hablaremos más de ella en los meses siguientes.

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