“Hubo una época en la que fuimos puercamente millonarios”

Si bien es fácil que un libro me haga reír por dentro – o dibujar una clara sonrisa en mi rostro-, no es nada sencillo que me provoque una sonora carcajada que haga que la gente a mi alrededor se me quede viendo con extrañeza. Pero Federico Traeger, con Cuando todo era para siempre, lo logró en repetidas ocasiones. Y a pesar de ser una lectura ligera, fluida y entretenida, profundiza en temas serios del ser humano; de los excesos, del ego y lo mucho que podemos cambiar con el “incentivo” adecuado.

¿De qué va?

A final de los años setenta, la familia Voorman se vuelve de la noche a la mañana obscenamente rica al recibir la herencia de Tía Gerta y Tía Greta. Con la nueva fortuna, “papi” compra un equipo de futbol y un circo, “mami” su propio viñedo y adapta su diva a los mejores caviares, el “nenito” lleva sus más grandes pasiones a la pantalla grande como director de cinéma vérité, y Fer se dedica a producir canciones en Abbey Road y nos relata, con un deje nostálgico, el proceso de “refinamiento” de la familia.

El cambio de estatus, de pertenecer a la clase media mexicana y pasar tan de súbito a una vida sin limitaciones, lleva a los Voorman a realizar las más grandes extravagancias: como construir un palacio repleto de animales exóticos, atiborrarse de manjares y aprender a borrar la sonrisa al tratar con gente “debajo de su nivel”.

Pero a pesar de lo excesivo y ridículo del relato de Traeger, nos deja pidiendo más (tal vez como nos sucede cuando indagamos en la vida de artistas o celebridades). Como buena sátira, su estilo es irreverente y cínico a más no poder, pero de una forma que se disfruta. A través de las páginas de este libro acompañamos a esta familia a una gran fiesta, con todo y la cruda del día siguiente.

Con las exigencias de la familia Voorman no podemos evitar reflexionar sobre nosotros mismos, ¿qué haríamos si nos llovieran los billones? Si no existieran límites para lo que pudiéramos hacer o adquirir ¿qué tan lejos viviríamos de los excesos?

Este es un libro para leer en pocas sentadas. De preferencia, hasta de corrido. De otra forma corremos el riesgo de agotarnos por tanto desenfrene.

  • 4 de 5
  • Narrativa hispánica
  • 174 páginas
  • Editorial Alfaguara

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