I could not help it: the restlessness was in my nature; it agitated me to pain sometimes. Jane Eyre

Jane Eyre, de Charlotte Brontë, es ahora una de mis novelas favoritas. Pero tardé mucho en decidirme a leerla. Había leído antes Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, y a partir de lo que podía deducir acerca de la obra maestra de su hermana, me parecía que jamás podría llegar a los talones de la brutal y majestuosa novela de Emily.

En primer lugar, estaba la dispar recepción que habían tenido las novelas tras su debut a mediados del siglo XIX. Según me enteré en alguna lectura sobre la vida de las hermanas, mientras que la novela de Emily fue una joya menospreciada y vituperada, la de Charlotte fue un bestseller instantáneo. Con típica soberbia intelectual adolescente, el enterarme que Jane Eyre había sido un producto cultural amado por las masas me predispuso en su contra inmediatamente.

Por otro lado, estaba la trama. Según me reveló la contraportada de una vieja edición, Jane Eyre contenía la historia de una joven institutriz oprimida que eventualmente encuentra el amor. Dicha descripción sólo sirvió para aumentar mi animosidad inicial. Asumí que la novela de Charlotte sería sosa, cursi y dominguera.

Pero la leí de todas maneras.

Jane Eyre superó todas mis expectativas. Encontré entre sus páginas una historia igual de poderosa, apasionada y salvaje que la de Emily, pero con personajes más admirables, racionales y naturales. Amo ambas novelas, sin reservas, pero Jane Eyre es la que tengo en mayor estima.

Si ustedes comparten mi prejuicio inicial, y comparan desfavorablemente Cumbres Borrascosas y Jane Eyre, suponiendo, sin razón, que ésta última es insípida, predecible y formulaica, he aquí cinco razones para salir de ese error.

1.Es una clásica historia de coming-of-age

Jane Eyre tiene una estructura familiar y satisfactoria. Es una historia de coming-of-age (un bildungsroman como se conocía en el siglo XIX), en la que una joven, inexperta e inmadura protagonista emprende un trayecto de auto-descubrimiento y maduración. Este tipo de narrativas sigue siendo popular hoy en día, sobretodo en películas indies en las que algún adolescente intelectualoide descubre su lugar en el mundo (como Boyhood o The Perks of being a Wallflower). Sin duda hay un atractivo atemporal en este tipo de narrativas. Una de las razones, me atrevería a decir, es que resulta fácil e intuitivo, a cualquier edad y en cualquier etapa de la vida, identificarse con una protagonista sensible e intelectualmente curiosa que sale a buscar respuestas a las preguntas de la vida.

2. Jane Eyre es una fantástica heroína

Jane es una protagonista valiente, inteligente, reflexiva y apasionada. Su viaje de crecimiento y auto-conformación es profundo y conmovedor. No es bonita. Tampoco tiene una gran fortuna. Es mujer. Para los estándares de la sociedad inglesa del siglo XIX no es nada y no le importa a nadie. Pero en ningún momento se deja tratar como si no pensara y sintiera tanto, y tan profundo, como los hombres, las gente bella, la gente rica o la gente influyente. Defiende sus creencias y se mantiene firme en sus convicciones, aun cuando hacerlo le causa dolor.

“I care for myself. The more solitary, the more friendless, the more unsustained I am, the more I will respect myself.” Charlotte Brontë (Jane Eyre)

3. Es una historia de amor entre dos individuos imperfectos

La historia de amor al corazón de Jane Eyre no sólo es absorbente y conmovedora, si no real y humana. Olvídense de Romeo y Julieta. Hablemos de Mr. Rochester y Jane Eyre. Mr. Rochester es uno de los héroes románticos más complejos y tridimensionales con los que me he topado en una novela. No es guapo, y ni siquiera Jane cree que lo es, pero es un personaje fascinante: apasionado, culto, insatisfecho y franco. No es perfecto: es testarudo, áspero y, en ocasiones, egoísta.

La conexión entre estos personajes es, fundamentalmente, intelectual. Se descubren en su ansía compartida por descubrir una existencia más plena, más allá de los horizontes y constricciones de su sociedad. Ambos se equivocan. Ambos se perdonan.

“I am not an angel,’ I asserted; ‘and I will not be one till I die: I will be myself. Mr. Rochester, you must neither expect nor exact anything celestial of me – for you will not get it, any more than I shall get it of you: which I do not at all anticipate.” Charlotte Brontë (Jane Eyre)

4. La trama está repleta de giros inesperados y elementos góticos

Si algo me molesta de las muchas adaptaciones cinematográficas que se le han hecho a la novela es que tienden (excepto la maravillosa entrega de Cary Fukanaga) a prescindir del tono gótico de la novela. Presentan una historia de cortejo y matrimonio al estilo de una comedia de Jane Austen, poblada por gente de buenos modales en locaciones bien iluminadas. Se olvidan de incluir lo espeluznante- la vieja mansión dilapidada, los páramos desolados- y los elementos de suspenso, de locura y brutalidad que hacen que la novela sea tan apasionante.

5. Presenta una temprana (y magnífica) exploración de temas feministas

La historia de Jane es desde el inicio una lucha por obtener una vida más amplia y completa de la que se le permite tener como mujer y como persona pobre, carente de conexiones familiares. Está decidida a vivir bajo sus propios términos una vida que le satisfaga, y esta lucha se ve particularmente frustrada en un mundo que le permite tan pocas oportunidades a su sexo. Desde niña posee un agudo sentido de lo que merece como ser humano, más allá de lo que la sociedad determina para su sexo, y al recibir injusticias, las reconoce y protesta. Su admirable resistencia y espíritu revolucionario la consagran como un ícono feminista para cualquier época.

“I am no bird; and no net ensnares me: I am a free human being with an independent will.” Charlotte Brontë (Jane Eyre)

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