...el blockbuster vive sus últimas oportunidades de mantener los cánones que lo han definido hasta ahora. Quizá sea tiempo de reinventar también su definición.

Era el verano de 1975, la gente de Amity Island se disponía a disfrutar de unas vacaciones inolvidables frente al mar. Nadie contaba con que un monstruoso tiburón blanco había elegido aquel idílico lugar como su barra de buffet. Con esta premisa, Steven Spielberg estableció un hito en la cinematografía mundial: una cinta con excelente recepción por parte de la crítica y, al mismo tiempo, ganancias estratosféricas en comparación con el caro y catastrófico costo del rodaje.

Tiburón (Jaws, 1975), dio origen a una estrategia mercadológica que año con año ha venido repitiéndose en las salas de exhibición. El llamado blockbuster, término que tiene como origen la Segunda Guerra Mundial pues era la forma de llamar a las armas con alto poder destructivo, se convirtió en una jerga cinematográfica a mediados de los 50s para definir a aquellas cintas que generaban una gran espera por parte del público y cuyo retorno en taquilla fuera superior a los $2 millones de dólares de aquel entonces. Sin embargo, con el estreno de la cinta de Spielberg, las reglas de la definición cambiaron.

El término entonces fue utilizado para señalar aquellas cintas que no solo vendían un mayor número de boletos en su primer fin de semana, sino también contaban con una verdadera pericia por parte del realizador, es decir, que logrará un trabajo digno del reconocimiento de la crítica especializada; además de una fuerte campaña de mercadotecnia como promoción por parte del estudio que cobijaba el proyecto. Con el paso de los años, la exhibición de este tipo de cintas se empujó hacia los períodos vacacionales de Estados Unidos.

Desde entonces hasta la fecha se han estrenado infinidad de proyectos que se acompañan de campañas publicitarias cada vez más agresivas. Ya no basta el cartel o el tráiler que encuentran eco en las cadenas de exhibición, hoy las áreas de impacto han crecido al grado de tomar el control de lugares de encuentro social, pantallas de cualquier tipo de dispositivos, productos de consumo básico y juguetes, por mencionar algunos. Mientras, los estudios han tenido que duplicar la inversión para que el producto sea más llamativo, emplean actores reconocidos y presentan tramas vertiginosas que utilizan las más recientes tecnologías en efectos especiales para hacer del producto algo que llame la atención con tan solo mirarlo.

El blockbuster cinematográfico se estableció como una necesidad de consumo para el espectador. Sin embargo, el incremento desmedido de las tácticas publicitarias se ha vuelto inversamente proporcional a la calidad de las cintas que hoy abarcan las carteleras cinematográficas del país y del mundo entero. Basta observar la lista de las cintas más taquilleras de la historia en Estados Unidos (si se ajusta a la inflación) para darse cuenta que, entre las diez primeras, no se encuentra ninguna cinta estrenada luego del año 2000, siendo la más reciente Titanic (1997).

Dadas las características del blockbuster, las estrategias de los diversos estudios se han enfocado en voltear a otros mercados como antesala a su estreno en el vecino país del norte. Esto con la finalidad de provocar un efecto tren como consecuencia del buen recibimiento en otro tipo de mercados. Así, de las 10 cintas más taquilleras a nivel mundial, 8 fueron producidas después del 2010. Las dos más taquilleras Avatar (2009) y Titanic (1997), completan la tercia de las únicas cintas que cumplen con las características ya mencionadas del blockbuster.

Solo en este 2017 las cartas jugadas por los diversos estudios nos han traído un poco variado catálogo de opciones en los 26 fines de semana que comprenden de marzo a agosto. En primer lugar, sobresale el mundo de los superhéroes, qué a pesar de lograr grandes éxitos en taquilla, enfrenta una serie de retos que las nuevas audiencias comenzarán a exigir. El mismo Spielberg, explicaba en una entrevista realizada por AP, que al igual que el western, género clásico para identificar a las cintas de vaqueros, el cine de cómics, ha comenzado a establecer una serie de cánones que se repiten de forma constante: una idealizada figura del héroe en su eterna lucha entre la responsabilidad de sus poderes y el beneficio propio, envuelto en una eterna lucha del bien contra el mal.

Esta fórmula está presente en las cuatro cintas, Spiderman: Regreso a casa (Spiderman: Homecoming, 2017), Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (Guardians of the Galaxy, Vol. 2; 2017), Mujer Maravilla (Wonder Woman, 2017) y Logan (2017), sin proponer ninguna pericia en la realización y apegada a los arquetipos ya elaborados por sus antecesoras, como cualquier otro género, y, a mi juicio, sin establecer nada innovador. Basta leer las críticas especializadas concentradas en el sito Metascore, donde ninguna de las cuatro películas alcanza la calificación que, por ejemplo, Tiburón ostenta.

De los 22 fines de semana restantes, en la línea de las cintas redundantes que sólo han buscado reciclar los personajes en una entrega más al forzar historias que deberían de haber terminado en la primera parte. Llegaron a las salas la tercera entrega de Los Pitufos; Cars 3, Mi villano favorito 3, la octava parte de Rápido y Furioso, la siguiente entrega de King Kong, la sexta cinta de Alien, la quinta de Piratas del Caribe y la lista se completa con Transformers en su quinta edición, El Planeta de los Simios en su novena película y Anabelle con la segunda. Estas dos últimas por lo menos con un mejor recibimiento por parte de la crítica norteamericana, donde ya se han estrenado.

En el mismo tenor, alejado de la sequelitis, los estudios han apostado por el llamado refrito o remake, la adaptación de franquicias ya probadas que vuelven a existir ahora bajo una nueva óptica para las generaciones ávidas de encontrarse, el sarcasmo sea de paso, con una serie de historias que le son ajenas y que solo buscan traer a la vida premisas que en su momento corrieron con algo de éxito, tanto en el cine como en la televisión. La Bella y la Bestia, Power Rangers, Ghost in the Shell, La momia, Baywatch, Chips y El rey Arturo buscaron retomar el éxito perdido de franquicias que por alguna buena razón ya habían quedado en el pasado.

Al final, la creatividad sobrevive en apenas unos cuantos relatos que, tal como si fuera un elixir preciado a cuenta gotas, tratan de mantener a flote las características del Blockbuster, con aquella originalidad y frescura que caracterizó a las cintas de los 70’s y 80’s, en las que Star Wars, Tiburón e Indiana Jones, cobraron vida.

Al final, la creatividad sobrevive en apenas unos cuantos relatos que, tal como si fuera un elixir preciado a cuenta gotas, tratan de mantener a flote las características del Blockbuster

Parecería entonces que la única cinta que este verano trae como novedad, y que ha conseguido los grandes elogios de la crítica al ser catalogada como una clase magistral de cine, es el nuevo relato de Christopher Nolan, Dunkerque. Nolan se ha convertido en el nuevo rey Midas Hollywoodense, al lograr con cada uno de sus estrenos una gran recaudación y crítica positiva, tal es el caso de Inception e Interstellar.

Fuera de ello cada año parece vaticinar al cinéfilo que la época del blockbuster como lo conocíamos, ha mutado a convertirse en una guerra de franquicias ya probadas, donde la mercadotecnia está en función de solventar las deficiencias de un relato y proveer una serie de fórmulas que en teoría llevarán a las masas al cine. La realidad ha probado que poco a poco las supuestas seguridades de la industria se han venido abajo y si bien los productos fuera de la pantalla se han vuelto consumibles, la baja en taquilla de diversos fenómenos, como el caso de la última cinta de Transformers que no ha logrado recuperar ni la mitad de su inversión, demuestran que el espectador tiene la última palabra en esta batalla por un cine de mejor calidad.

Mientras tanto el blockbuster vive sus últimas oportunidades de mantener los cánones que lo han definido hasta ahora. Quizá sea tiempo de reinventar también su definición.

¿Qué tal te pareció este artículo sobre el blockbuster? Compártenos tus comentarios en la sección de abajo.

Comentarios