Y todos miramos al cielo, primera novela de Tommy Wallach, presenta la siguiente premisa: un asteroide que en dos meses llegará a la tierra.  El libro de inicio cae en dos lugares comunes: el mundo se va a acabar en pocos días y el amor juvenil es lo último que les queda.

De entrada el libro nos hace pensar que la historia va a ser cursi, con una trama básica en la que podemos predecir el final y hasta deducir todo lo que los personajes van a decir y hacer. Sin embargo fueron varios los giros que lograron captar mi atención para quedarme hasta el final del libro.

Las contraportadas de lecturas juveniles siempre suenan trilladas, con historias llenas de miel o con párrafos que te dan algunas palabras clave, pero no terminan por definir la historia, esta en particular tenía una reseña breve y firme:

Antes del asteroide nos poníamos etiquetas: el deportista, el marginado, el vago – Y entonces todos miramos al cielo y todo cambió. Dijeron que llegaría en dos meses. Eso nos dio tiempo para dejar las etiquetas atrás. Dos meses para convertirnos en algo más grande de lo que éramos. Algo que duraría incluso después del fin.

Si bien su reseña resume lo que pasa en el libro: un asteroide que se aproxima a la tierra en poco tiempo, durante la trama las “etiquetas” nunca quedan de lado, y los personajes son perfilados y definidos por las mismas.

El deportista: el héroe de la historia, el joven que cambia la perspectiva de los que lo rodean, el que aprende a amar, el que nunca deja a su familia y amigos de lado. El vago: el que da el giro en la historia y resulta ser bonachón, con buen corazón, quien nos introduce al término karraas: esta conexión cósmica con la gente.

Cada capítulo es contado desde la perspectiva de un personaje distinto, en la cual la voz y la personalidad de cada uno se sienta reflejada, lo que logra que nos acerquemos poco a poco a la vida de cada adolescente y entendamos su perspectiva de la historia: hasta que esta da un giro inesperado, un tanto revoltoso, con personajes cuya adolescencia quedó atrás y que hace que nos sintamos más identificados con el mundo de los jóvenes que con el de los adultos.

El asteroide, spoiler

El mundo sí se va a terminar, y eso lo sabemos ya casi al final del libro, aunque en lo personal me hubiera gustado que la trama durara un poco más, que los personajes tuvieran más vida o que simplemente el asteroide tomara otro rumbo.

Los últimos capítulos aunque llenos de tramas y enredos, te dejan clavada y con la mínima esperanza que de verdad nada termine.

Pero termina, y el final es inconcluso y frío, un final que con pocas palabras hace sentir al lector pesado y hasta un poco incómodo, seguido de una ilustración, que en cada cápitulo está presente: un diagrama en el que se ve que el asteroide se va acercando a la tierra, y es en el final y con este diagrama que sabemos que el asteroide si llega, y que todas las historias dentro llegan a su final.

  • 4/5
  • Juvenil
  • Editorial Planeta
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