Conforme uno se adentra cada vez más en un microuniverso (casi de culto), como lo es el del té en nuestro país, los nombres de los “picudos”, o los expertos, comienzan a aparecer.

“Tienes que platicar con los del Caravanserai,” me dijo mi padrino de generación un día que nos juntamos a cotorrear. El Caravanserai es una tetería en la colonia Roma, en la Ciudad de México. Fue Hiroshi Kawashima quien la compró en 2005, cuando sólo era una tienda de cosas importadas de un francés cuyo nombre de pila era Pierre, para catapultarla como todo un templo de culto al té que fue referencia muchos años, y aún lo es, para los aficionados de esta bebida.

Tuve la suerte de encontrarme con Hernán Haro, amigo, socio (Hernán colaboró en desarrollar el concepto y branding del Caravanserai cuando Hiroshi recién lo compró), y “hermano de diferente madre” de Hiroshi —como dice el mismo Hernán—en Guadalajara y la experiencia fue casi mística; la información que me dio es rica, profunda y extensa, por lo que nos acompañará en futuros artículos de Rituales.

Me enseña un tatuaje de la Universithé, que en origen fue una serie de diez cursos que impartieron él y Hiroshi, pero que se convirtió en la insignia de toda la filosofía ambos trataban de difundir: “El té es para todo el mundo”, me dice mientras nos dejan un té Ceylon y un Oolong en el Legacy Coffee Roasters, sobre avenida Chapultepec, que tiempo después dio paso a 83 Grados, la tetería de Hernán.

Cada detalle cuenta para hacer la taza perfecta; el tipo de té, el tiempo, la temperatura del agua (que no es  a 100ºC, como se podría pensar), incluso las propiedades minerales de la misma agua, “se debe cuidar hasta su dureza,” me explica Hernán, “porque te puede modificar de manera exponencial el sabor final”.

“¿O sea, nada de agua de la llave?” le pregunto, agregando al final una sonrisa con dientes. “Nunca lo hagas,” me interrumpe, “Es más, hazlo,” añade, riendo, “Para que veas que te va a seguir sabiendo a agua de la llave: agua de la llave amarga”.

Cada detalle cuenta para hacer la taza perfecta; el tipo de té, el tiempo, la temperatura del agua, incluso las propiedades minerales de la misma agua

Y por supuesto, la taza es clave. Además que la porosidad de uno u otro material hace que se liberen de manera diferente los aromas, apreciar el color del té es esencial. Y para esto, nada como la ancestral porcelana. “Las tazas transparentes te disfrazan [la infusión] con un montón de cosas que contaminan visualmente el color del líquido. La porcelana blanca es lo mejor para esto”.

Hay otros elementos que vienen a cuento para preparar un excelente té. En este otro artículo podrán encontrar algunos truquitos extras para conseguirlo.

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Este artículo fue publicado por primera vez en este sitio en abril del 2014 bajo el título “Lo que revela la porcelana” En esta actualización dividimos el texto original e incluimos nuevo contenido. Tanto el Porcelain como el 83 Grados cerraron ya. Tenemos una ruta de teterías en Guadalajara que continúan abiertas aquí.

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