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El mesías

Dentro de todo siempre decidí creerte. Por más engaños y mentiras, decidí creerte. Como un hombre perdido en el desierto cree en los oasis, decidí creerte. Con pasión y desesperanza, me acerqué y tomé de tu seno un respiro de vida, que se asemejaba a la muerte.

φώς

Mientras se acercaba para llevar a cabo no sé qué nefandos planes sobre mi indefensa existencia, me percaté de que cada uno de los dos apéndices colgantes se ramificaba en cinco extremidades puntiagudas, de diferente longitud cada una y concebidos por alguna mente distorsionada para cumplir designios cuya maldad es comparable solamente a lo perverso de su creación.