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Catrinas, no mujeres divinas

El que se nos trate como ídolos cuando somos tan de carne y hueso como un varón—aquel que con fascinación nos ha escrito bellas letras que cualquiera de nosotras canta con gusto con una buena dosis de mariachi, tequila y amigos—puede salirnos más caro de lo que nos damos cuenta.

Más que princesas

Me gustan los hombres que buscan mujeres. Tan rebosantes de humanidad como ellos mismos. Con la misma tendencia a fallar, a pecar, a querer maldecir y fumar en momentos de estrés. Con la misma debilidad por el alcohol y la comodidad que ofrecen los pantalones.