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Los escritos de la primavera

“No me sentía suficientemente importante: no había humanos que me adorasen, ningún mortal me rogaba por favores y no existía un templo construido en mi honor o una ciudad consagrada a mí. ¿Y que es un dios sin todo esto?”. Del regreso del invierno y la negación de la eterna primavera…o el secuestro de Perséfone.

Un México cansado…no paralizado

Nos han inculcado que debemos ceder para mantener la paz; el problema es que ya no hay paz. Hay cuerpos calcinados en fosas sin dueño alguno. Llámenme ingenua pero- a pesar de todo lo que ocurre–sigo creyendo. Creo en los periodistas que arriesgan la vida para revelarnos las realidades más oscuras de nuestra patria. Creo en la ayuda desinteresada. Creo que las artes sí hacen la diferencia. Creo en lo hecho en México.